Hace unos años el Real Madrid de Capello perdía frente al Bayern Munich y era eliminado de la Champions. Días después viajaba a Barcelona para enfrentarse al todopoderoso Barcelona de Frank Rikjaard.
El Barça por aquella época disfrutaba de un juego de ensueño con Deco, Etoo y Ronaldinho destacando entre sus mayores figuras. Los blancos sin embargo no acababan de encontrar el rumbo y un más que cuestionado Capello se aferraba al único título del que no había sido eliminado todavía, mas que nada porque no se podía, la liga.
El Real Madrid llegó y se quitó los complejos. Liderados por un genial Guti y un certero Van Nistelrooy empataron a 3 con los blaugranas en un partido que si no llega a ser por un estratosférico Messi, marcó los tres goles de su equipo, los culés hubieran salido humillados.
Mucho tiempo ha pasado de todo eso, se fue Rijkaard, Ronaldinho, Deco y Etoo. Llegó Guardiola, y el Madrid se sometió a un huracán de cambios, la vuelta de Florentino y cinco ceros y seis dos por el camino.
Pero llegó el 25 de enero y un Madrid del que ya no se esperaba nada después del partido de ida con un más que cuestionado Mourinho se quitó todos sus complejos frente al Fútbol Club Barcelona. Un superlativo Ozil que emuló a Guti en el partido de hace unos años y un Benzema que de haber salido de inicio se intuye que todo hubiera cambiado, hicieron a los culé manchar el calzoncillo y acabar pidiendo la hora.
En el Camp Nou se mascó una tensión que hacía mucho que no se sentía y del partido, el equipo eliminado, salió contento por haber dado un baño a sus rival y el clasificado, por una vez, no celebró nada con manitas o bailes…
Está claro que este Madrid ha perdido por fin el miedo al Barcelona. Lo que nos queda por ver es si conseguirán acabar con este ciclo como pasó hace años con la Liga de Capello… El tiempo nos lo dirá.





